El gobernador Gustavo Sáenz realizó un balance positivo de los resultados electorales destacando que “es un orgullo poder decirle al país que en Salta no hay grietas”.
Al mismo tiempo, destacó que la provincia hoy no se pintó ni de amarillo, ni de azul, sino que se pintó con el poncho salteño para decirle al país que es necesario que trabajemos juntos.
En este sentido, resaltó que hoy en día podemos decir que nace un nuevo movimiento provincial en el que abre la puerta, los brazos y el corazón a salteños de bien que quieran sacar la provincia adelante.
Al mismo tiempo, señaló que nunca ha pedido la bendición de ningún dirigente nacional que le levante la mano porque se conformó con “la bendición de los salteños y de Dios”.
Reconoció que fue “una ingeniería electoral arriesgada” la que llevó adelante el oficialismo salteño, saliendo a competir con dos frentes electorales.
“Le dimos la posibilidad a todos aquellos que querían participar”, manifestó,
En este sentido, sostiene que alcanzaron de 20 de los 30 diputados, 9 de 12 senadores, 38 de los 60 Convencionales Constituyentes.
Finalizó agradeciendo a los salteños y diciendo que seguirá trabajando para hacer de Salta una provincia justa y solidaria.