La Confederación General del Trabajo (CGT) intensificó en las últimas horas los contactos políticos con el Gobierno y con los dirigentes que pueden definir el futuro de la reforma laboral en el Congreso. La estrategia combina conversaciones reservadas con Santiago Caputo, gestiones con gobernadores y legisladores y una postura pública de confrontación.
Pese a las negociaciones subterráneas, en paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, comenzó esta semana una nueva gira por las provincias con el objetivo de sumar apoyos para el proyecto del oficialismo.
Desde la conducción cegetista confirmaron a TN que las actividades formales se retomarán en la semana del 12 de enero, con una agenda enfocada en ordenar la estrategia política y legislativa antes de que el proyecto vuelva al centro del debate, en febrero.
Todo se enmarca en un escenario que cambió tas la sanción del Presupuesto 2026. La CGT vio con sorpresa cómo el Ejecutivo logró construir mayorías articulando con las provincias y en la central obrera se impuso una lectura más pragmática. El objetivo de máxima sigue siendo frenar la reforma laboral, pero se impone uno de mínima, que apunta a eliminar los artículos que consideran más sensibles.
Como herramienta de negociación tiene una contrapropuesta que es un proyecto para crear un régimen laboral especial para los menores de 30 años, que flexibiliza las condiciones de contratación para fomentar la creación de empleo.